Make your own free website on Tripod.com
Oraciones.

Capìlla Mariana

Home | Foro del Sitio | Sagrado Corazón de Jesús | San Francisco de Asís | Bienvenidos | Chat | Píldora del día siguiente | Rincón Misionero | Aborto | EWTN | El ¿por qué? de este sitio. | El Santo Rosario | Oraciones. | Biblia Viva | Santa Clara de Asís.

Oraciones básicas y, ahora un poco más.

Esta página contiene las tres oraciones indispensables del católico y otras más. Con ellas podrás alabar a Dios. Pero recuerda siempre que Nuestro Señor, Padre Bueno, prefiere nuestras palabras sentidas. Las que salen de tu misma alma. Estas oraciones o tu propia plegaria. Pero con el sentimiento y simpleza de las mismas aves que vuelan y que el Señor cuida que nada les falte. Somos pichones muy pequeños entre las manos de Dios. Su misericordia es infinita. Puedes haber cometidos los pecados más graves. Él te perdonará. Pero sólo si te confiesas arrepentido delante de uno de sus representantes en la tierra: Un sacerdote. Y recuerda que es una obligación del cristiano confesar y comulgar al menos una vez al año.

 

En esta actualización, he de agregar algunas oraciones más. recordando siempre, que la mejor es aquella que se hace con la vida misma. La de la meditación en Dios. Pero estas, son siempre muy buenas, como un camino a las otras.

EL ANGELUS

 

V. El Ángel del Señor

lo anunció a María.

R. Y concibió por obra

del Espíritu Santo.

    

Dios te salve, María…

Santa María…

 

 

V. He aquí la esclava

del Señor.

R. Hágase en mí según

tu palabra.

  

Dios te salve, María…

Santa María…

 

 

V. El Verbo se hizo carne.

R. Y vivió entre nosotros.

    

Dios te salve, María…

Santa María…

 

V. Rogad por nosotros,

Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos

de alcanzar las

    promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Amén.

 

Oración:

Infundid, Señor, vuestra gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de vuestro Hijo y Señor nuestro Jesucristo anunciada por el Ángel, por los merecimientos de su Pasión y Muerte, alcancemos la gloria de la Resurrección.  Amén.

 

Corona a la
Divina Misericordia


 

 

Se comienza con:
Un Padrenuestro…

un Ave María…
y el Credo.


En las cuentas grandes:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo, en propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero."

(Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, esta parte la dice el que dirige). 


En las cuentas pequeñas: (decenas)

"Por Su Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."

(Esta frase se dice diez veces.  Normalmente, si dos o más personas rezan juntas la Corona, la persona que dirige dice: "Por Su Dolorosa Pasión" y la(s) otra(s) persona(s) contesta(n) la parte final "…ten misericordia de nosotros y del mundo entero.")

Al terminar
las cinco décadas, se procede a decir tres veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero".


JACULATORIA FINAL:

"Oh Sangre y Agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío".

 

 

 

ORACIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II

A LA INMACULADA

 

1. Ave Maria, gratia plena!
Virgen Inmaculada, heme aquí una vez más
a tus pies con gran emoción y gratitud.
Vuelvo a esta histórica plaza de España
en el día solemne de tu fiesta
a orar por la amada ciudad de Roma,
por la Iglesia y por el mundo entero.

En ti, "más humilde y excelsa
que cualquier otra criatura", la gracia divina
obtuvo una victoria plena sobre el mal.

Tú, preservada de toda mancha de culpa,
eres para nosotros,
peregrinos por los caminos del mundo,
modelo luminoso de coherencia evangélica
y prenda validísima de esperanza segura.

2. Virgen Madre, Salus Populi Romani, vela,
te lo suplico, sobre la querida diócesis de Roma:
sobre los pastores y los fieles,
sobre las parroquias y las comunidades religiosas.

Vela especialmente sobre las familias:
que entre los esposos reine siempre el amor,
confirmado por el Sacramento;
que los hijos caminen por las sendas
del bien y de la auténtica libertad;
que los ancianos se vean envueltos
de atenciones y afecto.

María, suscita en muchos corazones jóvenes
respuestas radicales a la "llamada a la misión",
tema sobre el que la diócesis
está reflexionando en estos años.

Que en Roma,
gracias a una intensa pastoral vocacional,
surjan nuevas fuerzas juveniles,
que se entreguen con entusiasmo al anuncio
del Evangelio en la ciudad y en el mundo.

3. Virgen santísima, Reina de los Apóstoles,
ayuda a los que, con el estudio y la oración,
se preparan para trabajar
en las múltiples fronteras
de la nueva evangelización.

Hoy te encomiendo, de modo especial,
a la comunidad del Pontificio Colegio Urbano,
cuya sede histórica se encuentra
precisamente frente a esta columna.

Que esa benemérita institución,
fundada hace 375 años por el Papa Urbano VIII
para la formación de misioneros,
continúe eficazmente su servicio eclesial.

Que cuantos sean acogidos en ella, seminaristas,
sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos,
estén dispuestos a poner sus energías
a disposición de Cristo al servicio del Evangelio
hasta los últimos confines de la tierra.

4. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis!
Ruega, Madre, por todos nosotros.
Ruega por la humanidad que sufre
miseria e injusticia, violencia y odio,
terror y guerras.

Ayúdanos a contemplar con el santo rosario
los misterios de Cristo, que "es nuestra paz",
para que todos nos sintamos implicados
en un compromiso preciso al servicio de la paz.

Dirige tu mirada de manera particular
a la tierra en la que diste a luz a Jesús,
tierra que juntos habéis amado
y que también hoy sufre una gran prueba.

Ruega por nosotros, Madre de la esperanza.
"Danos días de paz, vela sobre nuestro camino.
Haz que veamos a tu Hijo
colmados de alegría en el cielo".
Amén.


Oración del Papa Juan Pablo II dado el domingo, 8 diciembre del 2002 en la Plaza de España.

 

EJERCICIO PIADOSO AL CORAZÓN DOLOROSO DE LA MADRE DE DIOS

 

 

Por la señal de la Santa Cruz,+

De nuestros enemigos,+

 

Líbranos, Señor +

 

 

 

Primer Dolor- La aflicción que causó a su tierno corazón, la profecía del anciano Simeón.- Cuando le dijo: "una espada traspasará tu alma". (Avemaría)

 

Segundo Dolor- La angustis que padeció su sensibilísimo corazón, en la huida y permanencia en Egipto.- Porque Herodes quería matar al Niño. (Avemaría)

 

Tercer Dolor- Las congojas que experimentó su solícito corazón, en la pérdida de su Hijo Jesús. (Avemaría)

 

Cuarto Dolor- La consternación que sintió su maternal corazón, al encontrar a su Hijo Jesús llevando la cruz a cuestas. (Avemaría)

 

Quinto Dolor- El martirio de su generoso corazón, asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía. (Avemaría)

 

Sexto Dolor- La herida que sufrió su piadoso Corazón, en la lanzada que abrió el costado de su Hijo Jesús. (Avemaría)

 

Séptimo Dolor- El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón, en la sepultura de su Hijo Jesús. (Avemaría)

 

Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

 

Siete gracias, que la Santísima Virgen concede a las almas que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete Avemarías. (Santa Brígida)

 

1. Pondré paz en sus familias.

 

2. Serán iluminadas en los Divinos Misterios.

 

3. Las consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

 

4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

 

5. Las defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de la vida.

 

6. Las asistiré visiblemente: en el momento de su muerte, verán el rostro de su Madre.

 

7. He conseguido de mi Divino Hijo: que, cuantos propaguen esta devoción, sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna- directamente, pues serán borrados todos sus pecados-, y mi Hijo y Yo seremos su eterna consolación y alegría.

 

ORACIÓN SIMPLE DE
SAN FRANCISCO DE ASÍS

 

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.

 

PADRE NUESTRO

Padre Nuestro que estás en el cielo.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros Tu Reino.

Hágase tu voluntad

así en la tierra como en el Cielo.

Danos hoy, nuestro pan de cada día.

Y perdona nuestras ofensas,

como también nosotros,

perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

 

AVE MARÍA

Dios te salve María. Llena eres de Gracia. El señor es Contigo.

Bendita Tu eres entre todas las mujeres,

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María Madre de Dios,

Ruega por nosotros, pecadores, ahora,

Y en la hora de nuestra muerte. Amén

 

GLORIA

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo,

ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

Mater Tri Admirabilis

 

Consagración a la Virgen

Oh Señora mía, oh Madre mía,

yo me ofrezco todo a ti,

y en prueba de mi filial afecto

te consagro en este día:

mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón,

en una palabra, todo mi ser.

Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad,

guárdame, defiéndeme, utilízame,

como instrumento y posesión tuya.

Amén

Oración al Espíritu Santo

Espíritu Santo,

eres el alma de mi alma.

Te adoro humildemente.

Ilumíname, fortifícame,

guíame, consuélame.

Y en cuanto corresponde al plan

el eterno Padre Dios

revélame tus deseos.

Dame a conocer

lo que el Amor eterno desea de mí

Dame a conocer lo que debo realizar.

Dame a conocer lo que debo sufrir.

Dame a conocer lo que, silencioso,

con modestia y en oración,

debo aceptar, cargar y soportar.

Sí, Espíritu Santo,

dame a conocer tu voluntad

y la voluntad del Padre.

Pues toda mi vida

no quiere ser otra cosa,

que un continuado y perpetuo Sí

a los deseos y al querer

del eterno Padre Dios.

Amén.

Esteban A. Delisio             septiembre de 1.999.-